Ecuador - Los inicios de la comunicación científica

Durante los primeros años del trabajo del Conacyt (la primera institución de CyT del país) no se definieron programas ni actividades que permitieran acercar la ciencia a los ciudadanos o, al menos, conocer los resultados obtenidos en este período. Esto debido a que era la primera ocasión en la que se constituyó el organismo oficial de ciencia y tecnología, cuyo principal objetivo era estructurar un programa para incentivar la investigación científica como prioridad. Por esa razón, la divulgación o comunicación científica no  fue parte de la propuesta de trabajo en el período señalado.

Entre 1998 y el 2006 empezó el trabajo de divulgación científica, en parte porque los proyectos de investigación, innovación tecnológica y formación de recursos humanos empezaron a mostrar resultados que debían ser comunicados a la sociedad en el marco del financiamiento del BID.

El trabajo tuvo varias fases. En primera instancia se levantó un diagnóstico de necesidades de comunicación científica [1]. El estudio fue realizado en diversos públicos: investigadores, empresarios, estudiantes, periodistas de medios de comunicación, líderes de opinión, políticos y ciudadanos.

Esta información constituyó el insumo fundamental para el diseño del Plan de Divulgación de la Ciencia que respondiera a las necesidades de información científica. Las autoridades de Fundacyt concibieron a la comunicación científica como la transferencia de contenidos técnicos con un sentido y enfoque difusionista, sin darle mayor importancia a esta actividad, por lo cual denominaron Unidad de Transferencia y Difusión. No había una propuesta ni un enfoque de cómo comunicar la ciencia a la sociedad de manera sencilla, directa y amena. Pues no había experiencias previas y tampoco se conocía de especialistas en el campo.

Esta área en 1997 y 1998 desarrolla actividades aisladas y dispersas de divulgación en un intento por incentivar en las niñas y niños del Ecuador el interés por la ciencia. Es así como se producen 15 fascículos informativos a todo color, tipo revista, y realizado totalmente con caricaturas. Circulan con el diario Hoy de alcance nacional en un promedio de 72 mil ejemplares por fascículo de Los pequeños sabios quincenalmente. De la misma manera buscaron espacios en algunas emisoras de  radio para motivar al público infantil el amor por la ciencia y nace el programa quincenal Los niños de hoy. No hay evidencias que muestren el impacto comunicacional que estas actividades tuvieron en los niños y adolescentes del país. Pues es este un indicador básico y clave de medir los cambios que la intervención en comunicación generó en el público objetivo.

En 1999,  la Unidad de Transferencia y Difusión [2] dio un  giro de 360° a las actividades aisladas y diseñó el Plan de Divulgación Científica, bajo el enfoque de la comunicación para el desarrollo y de la comunicación como derecho mismo que tuvo los siguientes componentes:

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Fuente: Desafío No. 9. Revista de divulgación científica del Ecuador

Carl Sagan, astrónomo estadounidense y un referente de la divulgación científica fue el inspirador para pensar en una propuesta innovadora para el Ecuador.  Su frase “lo que no se ve,  no existe” (Sagan, 1997), fue una luz que motivó grandemente al equipo de divulgación de la Fundacyt, constituido apenas por 3 profesionales de la comunicación,  con el objetivo de acercar a la ciudadanía los conocimientos científicos, resultado del I Programa de CTI. Y ese fue el reto: pensar en cómo iniciar un proceso sostenido,  de jerarquía que parta de las audiencias y que vuelva a ellas de la forma más sencilla, creativa,  seductora, amigable y, sobretodo, que sea de utilidad en su vida cotidiana para que, poco a poco, genere una cultura científica. Los objetivos del plan de comunicación científica (Cevallos, Divulgación de la ciencia en el Ecuador, 2003) fueron:

  1. Visibilizar la producción científica de los investigadores ecuatorianos.
  2. Acercar los resultados de la ciencia a la población buscando una sinergia con su vida cotidiana.
  3. Generar una cultura científica.
  4. Estimular el reconocimiento social a los investigadores ecuatorianos.

Divulgación en impresos

Ecuador tiene muy poca tradición científica, por lo cual hasta el año 2000 no se conocía de una publicación que divulgara lo que en el país se realizaba. Es así como la revista Desafío se convirtió en la primera publicación que recogía los procesos, logros y resultados de los proyectos de investigación y de las actividades de científicos destacados del país.

Rompió esquemas inclusive en la matriz mental de las autoridades de la institución de la época. Creían que debía ser una revista “seria”, sin tanto colorido ni fotografías, porque estaban acostumbrados a la difusión entre pares. Y claro, era el primer intento por hacer algo diferente, una revista atractiva y amigable para los lectores. Se editaron 11 números con un tiraje de 2.000 ejemplares y una periodicidad semestral. Su distribución fue gratuita y se dirigió con especial énfasis a universidades, bibliotecas, centros de investigación, medios de comunicación y empresas privadas.

La revista abrió sus páginas para democratizar la comunicación científica y ofrecer a los investigadores ecuatorianos la oportunidad de que muestren su trabajo, promoviendo de esta manera la valoración social de la comunidad.

Tecnociencia fue el del boletín bimestral, que se produjo como un material complementario de más rápida producción y dirigido con especial énfasis a las empresas privadas ya que la Innovación fue uno de los temas centrales de cada edición.  En sus páginas se retrató el trabajo de los estudiantes que habían obtenido becas de posgrado en universidades del exterior. A su regreso se incorporaron a sus instituciones y mostraron la aplicación de sus conocimientos en los laboratorios de investigación y la docencia y cómo su trabajo contribuyó al desarrollo del país.

La innovación tecnológica a través del trabajo de las empresas privadas en asocio con investigadores tuvo un espacio privilegiado en esta publicación.  Elaborado de manera ágil y llamativa los protagonistas de las actividades compartieron sus experiencias y testimonios. Cada edición fue de 2000 ejemplares y también de distribución gratuita.

Agencia de Noticias de Ciencia y Tecnología

Nació como una Agencia especializada en ciencia y tecnología. La intención fue diseminar información científica producida por investigadores ecuatorianos y ser una fuente de información para la prensa nacional y, eventualmente a diarios de otros países. La línea de base mostró que los diarios impresos, en general, reproducían información de las agencias internacionales de noticias. La escasa producción científica ecuatoriana era invisibilizada. En ocasiones, porque no conocían las fuentes para la obtención de información  y en otros casos, simplemente, porque se consideraba que el país no hacía investigación científica de calidad.

La agencia de noticias luego de dos años de trabajo cambió a Servicio Informativo de Ciencia y Tecnología. Este cambio obedeció a que la producción editorial no era diaria sino semanal. Funcionó como un auténtico medio de comunicación. Se planificaron los temas en la sala de redacción constituida por 4 periodistas free lance y la responsable del área de comunicación de la institución. Los periodistas de gran experiencia y con fuerte competencia en la narrativa para medios escritos fueron expresamente seleccionados para hacer la reportería, la redacción y la validación con el/la investigador.

Una característica clave en este proceso fue la inclusión del proceso de validación de la información por parte de los científicos. Una vez elaborado el artículo o la nota periodística, era enviado vía electrónica al investigador para revisarlo. Este paso fue determinante en la medida que evitó errores de fondo y dio credibilidad al trabajo periodístico.

Para la difusión de la información y de fotografías se firmaron convenios con 10 diarios del país. Se elaboraron alrededor de 500 artículos y se publicaron 2 000 artículos. Esto porque un mismo artículo era publicado en varios diarios de manera indistinta. Aquí la planificación para el envío de la información a la prensa fue clave a fin de que en un mismo día no saliera la misma nota en dos diarios, cada uno de ellos quería exclusividad.

Los diarios que publicaron la información fueron: El Universo, de Guayaquil y el de mayor circulación del país; El Heraldo, de Ambato; Correo, de Machala; El Mercurio, de Cuenca; La Prensa, de Riobamba; Metrohoy, de Quito; El Norte, de Ibarra; Crónica, de Loja; El Diario, de Portoviejo; y La Hora, de Esmeraldas. Prácticamente el país estaba cubierto con esta informaciòn

TV: la niña mimada de la divulgación científica ecuatoriana

La televisión es uno de los medios preferidos por la población ecuatoriana, por ello se priorizó su uso. Esta experiencia fue fascinante ya que el reto fue  acercarse a los canales privados de televisión para “venderles la idea” de transmitir los programas que la Unidad de Comunicación producía. Una de las primeras acciones fue establecer el contacto con los más altos directivos, aquellos tomadores de decisión a quienes se proyectaban los “materiales demostrativos”, lograr que los vieran y luego apelar a la responsabilidad social empresarial como una estrategia para lograr su emisión sin costo.

La respuesta fue gratificante, pues 15 canales nacionales, locales y regionales transmitieron semanalmente los materiales de la Fundacyt/Senacyt. El formato: cápsulas o spots de hasta 30 segundos de duración; reportajes periodísticos de 1 minuto 30 segundos; y microdocumentales educativos para adolescentes de entre 15 y 18 años como público objetivo. Los materiales tuvieron un total de 90  piezas producidas para los medios.

En el caso de los microdocumentales fueron concebidas para el trabajo en el aula en las clases de investigación y ciencias, y su duración fue de entre 3 y 6 minutos. Se elaboró una Guía para Maestros con el fin de facilitar el proceso de aprendizaje y reflexión en el sistema escolar formal. La guía impresa contiene la metodología sugerida de cómo usar el material, a partir de las siguientes fases:

  1. Preparación
  2. Claves para motivar la relación con los estudiantes
  3. Organización del aula
  4. La proyección
  5. La conversa sobre lo visto

Estos materiales fueron los últimos en producirse dentro del Plan de Divulgación Científica en 2005 y no hubo la oportunidad de evaluar su impacto. En el caso de canales, estos  los ubicaron junto a la programación de adolescentes. Reducidos fueron los canales que emitieron estos materiales y en general fueron locales.

La radio mostró que no fue el medio idóneo para estos materiales. La exposición fue muy baja y frente a la cultura audiovisual predominante no tuvo la respuesta esperada. La comunicación virtual no fue incluida en el plan ya que en esas épocas Facebook, Twitter y Youtube aunque estaban creadas no fueron tan populares porque las redes sociales no eran el fenómeno que es hoy.

Estudios de impacto comunicacional para cerrar el proceso

No nos confiamos que las audiencias se expongan a la tv. Necesitábamos tener evidencias del consumo, circulación de la información, recordación y utilidad de estos productos culturales. Para ello se  ejecutaron dos estudios de impacto comunicacional en el 2001 y el 2002. Esta fue la única forma de cerrar el ciclo y no especular con lo que se podría haber logrado.

Sin duda, este proceso investigativo permite conoce qué cambios hemos generado y probar la eficiencia de los materiales.  Para ello se usó el “método por intercepción” que es abordar al público en zonas de concentración pública o masiva para aplicarles una encuesta ágil y estructurada, previamente probada en el público objetivo.

Los resultados fueron relativamente buenos. En los dos estudios cerca de la mitad habían visto los mensajes; un 78% señaló haber aprendido  sobre la ciencia que se producía en el Ecuador y que pudiera serle útil en su vida cotidiana.

Formación de periodistas

Un eje fundamental del proceso es periodismo científico. Los periodistas que cubren esas áreas fueron convocados a múltiples eventos que tuvieron como expositores a expertos de México, Colombia, Brasil y Argentina. Sin duda, esta contribución permitió comprender de manera más amplia el valor de la comunicación científica. Los medios que no tenían páginas empezaron a abrirlas y a dedicar sus espacios al menos una vez por semana a temas de ciencia y tecnología. Cerca de 300 periodistas fueron entrenados hasta el 2006.

Maestría en Comunicación Pública de la Ciencia y la Tecnología

El proceso se inició en 2005, se aprobó en 2006 y arrancó en 2007. Esta formación a nivel de posgrado nació también en la Unidad de Comunicación de Fundacyt como un proyecto interno y con un capital semilla de USD 40 mil. Se diseñó la malla curricular que contó con la asesoría de Yurij Castelfranchi y la coordinación de María de los Ángeles Erazo [3]. El objetivo fue formar talento humano de alto nivel para que asumieran las tareas de la comunicación científica en las instituciones del país. Fue convocada de manera abierta a todas las facultades de comunicación en un concurso público y las ganadoras fueron la alianza [4] conformada por la Facultad de Comunicación Social, FACSO, de la Universidad Central; la Escuela de Diseño y Comunicación Visual de la ESPOL; y el Programa de Comunicación Social de la Universidad Nacional de Loja, UNL.

En el 2008 se inició la maestría y en cada una de ellas hubo un promedio de 18 estudiantes. Solo en Guayaquil se ejecuta una segunda promoción de la maestría.

Videos de jóvenes para jóvenes

En el 2005 un grupo de entusiastas estudiantes de diversas carreras de la Escuela Politécnica Nacional con sede en Quito, liderados por Renato Sánchez, presentaron una propuesta para hacer videos sobre aplicaciones científicas.

La Fundacyt creyó y confió en ellos y les financió la realización de 20 microvideos, cada uno de entre 4 y 5 minutos. Versaron sobre los más diversos temas de la ciencia de fácil aplicación en la vida cotidiana. Los chicos no tenían preparación en comunicación, sin embargo aprendieron a producir los videos y lo hicieron en su propio lenguaje y su dinámica. Sin presentadores acartonados, mostraron el proceso de la manera más familiar y sencilla incluyendo los errores lo cual le daba más espontaneidad al mismo.

MiniCons se llama la productora y lograron insertar sus programas en la televisión pública ECTV obteniendo un alto raiting. Sobrepasaron las expectativas y el total de programas producidos  fueron 75 episodios desde agosto 2008 hasta noviembre 2011. Si bien el financiamiento gubernamental fue para 20 ellos continuaron por su cuenta. Tuvieron en promedio de rating 2,1 en UHF y 4,1 en VHF (Sánchez, 2013).

Ahora continúan en la preparación de un proyecto de divulgación para jóvenes de 12 a 18 años, que saldrá al aire en noviembre en alianza con el Ministerio de Educación.

Cuentos animados sobre matemáticas

A manera de cuentos infantiles animados se produjeron 10 videos sobre matemáticas, para motivar a los niños de 6 a 9 años el gusto por esta área del conocimiento. Los videos muestran las aplicaciones de las matemáticas en la vida cotidiana de manera lúdica y graciosa, sin el peso del abordaje académico. Los materiales fueron concebidos para usarlos en clases y en la televisión abierta. Sin embargo, la fase de distribución dejó truncado el proyecto y los cambios en la institución en 2006 lo impidieron.

La matemática argentina María Inés Crespi fue la responsable del diseño de los contenidos y junto a un equipo de jóvenes diseñadores realizaron la ilustración. La animación en televisión estuvo a cargo del productor independiente Raúl Khalifé que acumula una gran experiencia en producción de materiales de divulgación científica.

Los reconocimientos

En 2002, en México fue aprobado el ingreso de la Unidad de Transferencia y Difusión en la Red POP, Red de Divulgación y Popularización de la Ciencia de la UNESCO. Fue la primera organización ecuatoriana en formar parte de esta red y presentó su experiencia en el congreso que se efectuó en ese mismo año en León, México.  Su ingreso fue evaluado a partir del trabajo realizado y una comisión de la Red lo revisó, validó y otorgó el ingreso. Actualmente el Museo Interactivo de Ciencias (MIC) es parte de dicha Red.

En 2003 ganó un premio internacional. El concurso de las experiencias más exitosas en medios masivos fue convocado por la Sociedad Científica Xima Xi con sede en Los Ángeles, California. Obtuvo, junto con Colombia, el reconocimiento de entre 20 países participantes de América Latina y el Caribe. Una de las razones para ello fue el uso de la investigación comunicacional de manera transversal. Se expuso la experiencia en el encuentro de científicos realizado en esa ciudad norteamericana ese mismo año.

Y en 2004, el área de Ciencia y Tecnología del Convenio Andrés Bello convocó a un concurso de las experiencias más exitosas de divulgación de la ciencia en medios masivos. Su trabajo en televisión fue el más destacado y también fue compartido en el II Foro Internacional de Popularización de la Ciencia realizado en Bogotá, Colombia.

Las ferias de ciencias

Senacyt, el organismo nacional rector de las políticas de ciencia y tecnología apoya financieramente la realización de ferias juveniles de ciencia y tecnología. Las ferias se ejecutan de manera descentralizada en varias provincias del país. El objetivo es promover el talento de los investigadores ecuatorianos y motivar a los jóvenes a seguir las carreras de ciencia. Hasta la fecha se han realizado cerca de 25 ferias.

Estas actividades también se realizan por iniciativa de los propios colegios a nivel secundario, con el fin mostrar el trabajo de sus estudiantes y también de incidir en la decisión para las carreras que deben continuar en la universidad.

Son vitrinas para reconocer y premiar el talento de los jóvenes investigadores y que se conviertan en referentes para sus compañeros. Los investigadores de universidades son los llamados a dictar conferencias y mostrar los resultados de sus trabajos, además de mostrar también los trabajos realizados por los jóvenes colegiales.


[1] Este trabajo fue desarrollado mediante consultoría ejecutada por la empresa Culturandes cuyo principal personero fue Marco Ordóñez Andrade. Comunicador e investigador ecuatoriano con gran trayectoria y reconocimiento profesional.

[2] María del Carmen Cevallos se incorpora a FUNDACYT como jefa de la Unidad de Transferencia y Difusión. Diseña  e impulsa  el Plan de  divulgación de la ciencia en Ecuador entre 1999 y el 2006.

[3] Ecuatoriana con doctorado en Comunicación, Ciencia y Sociedad de la Universidad de Salamanca. Trabajó en el diseño de la maestría e impulsó su ejecución en tres universidades ecuatorianas.

[4] Las tres universidades que formaron esta alianza son públicas y ubicadas  en Quito, Guayaquil en Loja lo que le dio un plus a su propuesta y permitió la descentralización de esta formación.

 

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